Enfocando la atención en lo que importa.

Llevamos meses de desgaste emocional en los que cada uno de nosotros/as ha pasado por diferentes etapas. Hemos aprendido a convivir con el miedo, la incertidumbre, la compasión, la solidaridad, la escasez, el amor y las restricciones. Todo ello mezclado dentro de nuestro cuerpo, a veces calmado y resolutivo y otras veces temperamentalmente agitado .

Y aquí seguimos, el tiempo continua pasando aunque tengamos la sensación de que la situación no avanza, de que estamos detenidos en una falsa calma repleta de matices de frustación e impotencia. El desgaste emocional aumenta, el cansancio apremia, la esperanza disminuye.

Todos estos síntomas suceden cuando se ha avanzado en el camino pero aún no se ve la luz al final del tunel. Pero la luz está ahí, asomándose timidamente. Cuando cierras los ojos y respiras, la sientes dentro y también la sientes fuera, delante de ti. Un hermoso haz de luz brillante que conecta con tu luz interior y que automáticamente se expande dentro de ti.

Entonces regresas a ti, re-conectas, la confianza interior se re-establece, la serenidad interior se restaura.

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Recuerdas que estamos todos en lo mismo, que cada uno/a de nosotras lo está haciendo lo mejor que sabe y cada una tiene su realidad. Que tú, yo y todos los que nos rodean somos uno/a.

Recuerdas lo esencial enfocando a la atención en aquello que verdaderamente importa, en las pequeñas cosas, en lo bello de la vida.

Y en esa belleza estás tú, estoy yo y están todo/as las demás mostrando su luz.