El amor por encima del odio

 

Cuando sucede una tragedia tan absurda como las que están sucediendo últimamente, en donde algunas personas se creen con el derecho de acabar con las vidas de otras muchas personas, así, a bocajarro, sin mas ni mas, entonces es inevitable que nos sensibilicemos con el horror. Nos podría haber sucedido a cualquiera, las víctimas no tienen la culpa de nada. Todos nos hacemos eco de la terrible noticia y sentimos una profunda tristeza por ese sinsentido.

De la tristeza solemos pasar a la rabia. No se comprende semejante atrocidad y uno no puede dejar de escuchar las noticias y seguir sintiendo indignación por dentro.

Cuando muchas personas sienten tanta irritación dentro, la conciencia colectiva se llena de esa vibración de enojo y exasperación. En esos momentos no podemos hacer nada mas que solidarizarnos con las víctimas pero no sacamos nada con quedarnos en ese estado de indignación.

 

Meditando

«Es importante entonces, el salir de esa conciencia colectiva que sin querer nos arrastra»

Lo primero que debemos de hacer es cortar con las fuentes de comunicación, dejar de nutrirnos con ese tipo de información. Una vez que lo hemos hecho, hay que cambiar nuestro estado de ánimo. Meditar es una manera muy eficaz ya te re-conecta con tu esencia y te permite tomar perspectiva. Otra forma de hacerlo es escuchando música, algo que te guste, que te llegue al alma. También sirve pasear por un lugar hermoso o conectar con la naturaleza.

Desconectar de la conciencia colectiva cuando ha sucedido un drama, no significa que no nos importe, no vamos a ser inhumanos por ello. Podríamos pensar que no tenemos derecho a sentirnos bien cuando hay tanta gente que lo está pasando mal.

Lo cierto es que no les hacemos ningún favor al sentirnos mal. El favor se lo hacemos cuando salimos de ese estado y además somos capaces de enviar luz y amor a esa conciencia formada por todos nosotros.

 

Artículo de: Loreto Alonso-Alegre