La llamada de la Madre Tierra
Desde el confinamiento de Marzo 2020, estoy sintiendo una necesidad imperiosa de conectar asiduamente con la madre Tierra. Cuando entro en contacto percibo que ella está en sintonía con los cambios que se están produciendo y quiere que sus hijos se sientan amados y protegidos. La tierra nos llama y cuando la escuchamos nos acoge en su regazo y nos mece con cariño, entonces, en ese momento perdemos el miedo a la incertidumbre, el miedo a las posibles carencias futuras y el temor al dolor.

¿Estás sintiendo su llamada?

Existen diferentes maneras de enraizar con nuestra madre y el primer paso es poner la intención. Tomar unos minutos para sentirnos aquí y ahora, respirar conscientemente , cerrar los ojos por un momento y estar, simplemente estar.

Si te encuentras en medio de una ciudad busca un parque, descálzate, siente la hierba bajo tus pies. Observa los árboles con sus ramas, mirálas detenidamente como se mecen con la brisa, escucha a los pájaros y respira. Siente gratitud hacia todo lo que ves, siéntate a los pies del árbol que más te agrade y sonríe. Toma un tiempo para pasear en silencio o simplemente deslizarte suavemente con los pies desnudos.

En caso de poder acercarte a la naturaleza más salvaje como puede ser un bosque, pide permiso antes de entrar a los seres que habitan en él. El árbol más viejo del lugar te escuchará y te aceptará en su reino. Entra en silencio, con humildad y respeto hacia todo lo que hay. Respira, escucha, percibe, siente. Camina al menos un rato en silencio y verás como los elementales del lugar comenzarán a acercarse a ti. Siéntete honrada y agradecida  y cuando menos lo pienses, te habrás convertido en una más del lugar.

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También podemos conectar con la madre Tierra  escuchando el mar, inhalando la brisa marina, percibiendo la arena bajo nuestros pies palpando el agua con las manos, adentrándonos hasta dónde nos lo pida el alma y dejarnos acariciar el cuerpo por el agua.   Te recomiendo que aproveches las primeras horas del día o las últimas de la tarde, evitando así aglomeraciones de gente que te van a despistar del objetivo que has ido a realizar.

Si en este momento de tu vida no puedes salir de casa también hay formas de acudir al amoroso llamado de la Madre. Encuentra un momento para crear ese espacio sagrado entre tu y ella. Enciende una velita, perfuma la estancia con un incienso o un aceite esencial que te acaricie los sentidos.  Escucha música que te guste, esto hará de puente para acercar a  tu Ser a la Tierra. Y en ese momento respira, sonríe, canta, baila, déjate llevar por lo que surja dentro de ti, a  la Pacha Mama le hace feliz escuchar tu voz y verte bailar.

En estos tiempos, más que nunca, tenemos la oportunidad de sentir al amor incondicional de nuestra madre Gaia. Ella quiere que seamos felices y nos ofrece su amor para poder transitar el camino, aprovecha esta maravillosa oportunidad .