Prejuicios católicos

Últimamente parece que la mayoría de las conversaciones en las que estoy involucrada acaban derivadas al mismo tema.

Estoy rodeada de personas que están en su camino espiritual, personas que disfrutan con la belleza de un paisaje o de un atardecer. Gente que quiere sentirse bien consigo-mismas, tolerantes, con sentido del humor y abiertas de mente. En general saben apreciar un buen rato, divertirse y disfrutar del momento. Cada uno de ellos es maravilloso, tanto mis amigos como las personas que vienen a hacerse terapias. Son todos estupendos. Los admiro profundamente a todos y cada uno de ellos porque sé lo difícil que es a veces el tomar la responsabilidad de tu vida y hacer lo que te dicta el corazón, en contra muchas veces de las bases de la sociedad o de la religión y sin embargo, ahí están, poniéndose el mundo por montera e intentando ser felices.

Estoy segura que al final todos lo vamos a conseguir y mas aún ahora que la energía está a nuestro favor. La nueva energía mas liviana y sutil está ahí para quien quiera se impregne de ella y vayamos dejando atrás todos esos eones de sufrimiento que el hombre lleva dentro suyo.

Aun así a veces es difícil acoplarse a la nueva energía, por mucho que nos observemos hay cosas escondidas dentro nuestro que nos impiden avanzar y nos preguntamos una y otra vez que estamos haciendo mal. Porque no acaba de llegar esa liberadora abundancia o en mucho casos esa pareja con la que compartir el camino. Conozco a tanta gente maravillosa que está en esta situación y que por mucho amor y fe que tienen dentro, no acaba de materializarse esos bienes tan deseados.

En esta parte del mundo en la que yo vivo ha sido y sigue siendo mayoritariamente católica por mucho, mucho tiempo. Hoy en día ya no lo somos tanto pero lo llevamos en nuestros adentros bien metido en el inconsciente. Personalmente me ha costado muchos años escuchar la palabra Dios sin ponerle connotaciones religiosas que me echarán para atrás. Él único que podía nombrar a Dios cuantas veces quisiera sin que me afectara negativamente es el gran Van Morrison en sus canciones, todos los demás hacían que me pusiera alerta y en guardia porque no estaba en absoluto de acuerdo con ese Dios que me vendían. Afortunadamente ya he superado esa etapa.

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La religión católica puede tener sus cosas buenas pero son las otras cosas, las oprimentes, las que se inventaron los poderosos en su día las que no nos dejan avanzar. Cuanta gente maravillosa conozco que ha aprendido a quererse y a disfrutar y sin embargo cuando lo bueno llega de verdad incoscientemente piensan “no me lo merezco”.

Otro tema confuso para las personas nacidas en un seno católico es el otro lado. Ese lado en que los buenos van al cielo y los malos al infierno. Francamente pocas personas creen ya en eso pero ¿cual es la alternativa? Mucha gente está confundida aquí. Mi propia madre estuvo muchos años martirizada preguntándose donde estaría su hijo que se murió y allá donde estuviera si estaba bien o no hasta que afortunadamente su hijo le dejó muy claro al contactarse conmigo que está estupendamente y es feliz. Que alivio para mi madre, rejuveneció 20 años de golpe y porrazo y ahora parece que tiene treinta años menos, no tiene dolores y es feliz.

Y al final, después de todo, no es tan difícil como parece

Es curioso este tema, mi marido que no tuvo una educación religiosa no entiende porque le doy tanta importancia a lo que pasa con los Seres queridos que pasan al otro lado. Será porque he visto en muchos cursos o terapias a personas que habían perdido a un Ser querido y que se ha aparecido para tranquilizarles y decirles lo bien que están. Cada vez que esto ocurre no puedo reprimir las lágrimas al sentir tanto Amor y tan puro hacia la persona querida. En muchas ocasiones se inclinan sobre ellos y les abrazan con todo su Alma, que es lo que son. Al no tener cuerpo pueden abrazar con todo su Ser. Eso si que es Amor en estado puro.

Si las personas que incoscientemente piensan “no me lo merezco” cuando les llega algo maravilloso pudieran sentir por un instante a sus guías, ángeles o Seres queridos del otro lado y vieran la admiración y reverencias que hacen hacia su persona, probablemente engrandecerían. Se darían cuenta de lo inmensos que son.

Si conseguimos quitarnos los tabúes de la religión como la culpa, el menospreciarnos, el miedo a lo desconocido, el sufrimiento y el poder perdonarnos a nosotros-mismos entonces la liberación es tan grande que nos hacemos ligeros y luminosos.

Y al final, después de todo, no es tan difícil como parece. La dificultad está en mi mente pero no en mi corazón. Cuando respiro, aquieto la mente y siento… siento mi Ser, entonces soy feliz.
Articulo de Loreto Alonso-Alegre Arana.